La ciudad de Guayaquil presenta una vulnerabilidad estructural frente a las lluvias intensas, un fenómeno que se agrava durante el monitoreo del Fenómeno del Niño. Según los análisis técnicos, la capacidad de evacuación del agua en esta zona urbana no está determinada exclusivamente por la cantidad de lluvia caída, sino por una combinación de factores hidrológicos y de infraestructura.
Las mareas oceánicas juegan un papel determinante en la retención de aguas pluviales. Cuando el nivel del mar sube, se dificulta el desborde natural hacia el estuario, lo que genera un efecto de represa sobre los sistemas de drenaje internos. Esta interacción entre el ciclo lunar y las precipitaciones locales incrementa el riesgo de anegamientos en zonas bajas.
Ante esta situación, la autoridad competente mantiene el monitoreo constante de las variables ambientales. Se recomienda a la población estar atenta a los boletines oficiales y seguir las instrucciones de protección civil publicadas en gestionderiesgos.gob.ec o llamando al 9-1-1 en caso de emergencia.