Imagen generada con IA para El Niño
Análisis sugiere que el T. rex tenía sangre caliente y 36,3°C
Un estudio de sus dientes fósiles revela una temperatura corporal constante, desafiando la idea de que era un reptil frío.
Un nuevo análisis realizado sobre los dientes fósiles del Tyrannosaurus rex ha revelado que este dinosaurio probablemente mantenía una temperatura corporal constante, característica propia de los animales de sangre caliente. Aunque tradicionalmente se clasifica como un reptil escamoso y ovíparo, la investigación sugiere que su cuerpo regulaba el calor de manera interna.
Según los datos obtenidos, la temperatura estimada del T. rex era de 36,3 grados Celsius. Este hallazgo aporta evidencia científica sobre cómo estos grandes depredadores gestionaban su fisiología, diferenciándose de otros reptiles actuales que dependen de fuentes externas para regular su temperatura, como publicó este diario en El mar de Ecuador registra hasta 4,1 °C más de calor y nivel oceánico elevado.
La investigación destaca la complejidad biológica de esta especie, mostrando que sus mecanismos internos podrían haber sido más avanzados de lo que se pensaba. Este tipo de estudios paleontológicos continúa ayudando a reconstruir el comportamiento y la fisiología de los animales que habitaron la Tierra hace millones de años.